2.8.26

 EL SUEÑO ALBICELESTE


Imprevisiblemente tengo ante mis ojos
la majestuosidad del Monumento a la Bandera.
Hace algunos años
recuerdo que se me ocurrían
frases como estas para exaltarlo:
Árbol genealógico del espíritu.
Jardín albiceleste.
Mangrullo insomne.
Soberanía mística.
Efigie sagrada e intemporal.
Dorada y fulgurante síntesis de la Patria.
Hoy... juro no sé qué decirle.

Es todo tan confuso.
Es todo tan incierto.
Se han borrado los límites.
Las fronteras no existen.
Hay un mundo virtual.
Pero un caos real de sombras y espectros
deambulando a tientas entre redes mediáticas.
Internet
Y navegaciones espeluznantes de Dioses 
sin escrúpulos 
que han montado su imperio en la cibernética. 

FELIPE DEMAURO